April 8, 2015

i.

según toda señal, la temporada por fin se acomodó hace tres días. siete a.m., y un nuevo brote de pecas en los brazos que avientan sofocados tanta cobija innecesaria de encima. flechas de luz por la ventana, muerte por calor. todo brilla un poco más de lo usual pero casi nada se mueve. lo mudo del hartazgo. desaliento a destiempo. me levanto y tomo asiento. no sé qué hacer. me cansé de esperarte, primavera.

ii.

aquí a mi lado tengo un zopf de chocolate y una cerveza que no te ven llegar. en este momento estoy calculando qué tan lejos estoy del amor y los buenos días -- un océano y dos mares, aproximadamente. cuento mis centavos, mis historias. tomo más cerveza. no lloro. el cuarto se hunde en lo denso de todos estos beats que me enviaste para hacerme saber que no estamos tan solos. escucho con atención. no lloro (pero casi).

iii.

pocas cosas suceden en blanco y negro, y aun así, allá, hay alguien que insiste en enunciar lo que ya ha caducado. sé de una casa cuyo jardín exuberante se deja despeinar con el suspiro de los montes. acá, más cerquita, veo esquinas abrirse, portazos, derrumbes. un espresso doble en la barra. el imprudente rebasar de un taxi. el tiempo que cansado amanece sin saber cómo llegó ahí. nada de esto me pertenece, claro, pero por momentos, siento que sí.