November 13, 2017

Sunny afternoon. I'm standing on the corner of Dearborn and Superior, looking up at the Poetry Foundation building I have just --accidentally-- come across with, a map in my hand. A guy comes up to me and makes conversation: am I having trouble getting around? Am I visiting? I tell him that I'm doing fine when his eyes suddenly tense up, fixed on me, nervous around my face and hands. Do I have two dollars he can have, or anything else on me...? I don't remember how much I gave him (not the full two dollars, though), nor anything else that he said. That was in the summer of 2012. Reading Sedaris' diaries, I was able to recall this. I was just going to the beach that day. It rained.

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It's rare these days that I am reminded that Chicago is far more than the homely bungalows I tend to remember, the weird layout of my last bedroom there, the street across the quiet courtyard through the window, my eyes looking out longingly, for God knows what, through snow and heat.

I wonder if I'll ever set foot on Dearborn and Superior again. It would have been nice to actually visit the PF building that day.

It's been a while since I've been in real contact, in touch, with my memories and dreams.

Don't mind me -- I'm just thinking out loud right now.

October 21, 2017

Abierta la puerta, los gatos se restregaban lentamente por todas las orillas de madera. Había llegado de la mano del amor. Aún había sol. Aún traía el rush matutino de haber visto los edificios que se parecían a mi vestido nuevo, de escuchar por carretera esas canciones con las que se podía coger a carcajadas.

El pueblo nos recibió sonriente, callado. Los gatos. El portón. Los cuerpos gemelos en las escaleras dándonos la bienvenida, sus ojos chinitos, llenitos de años de aventura y complicidad. Las macetas. La brisa. Un rincón escondido, de detalle generoso.

Ellos seguían juntos. Hacían leche de almendra, cuidaban plantas. Ella y yo nos escribíamos correos de colores. Teníamos recuerdo de las melenas de otras de nosotras, sus hazañas y rostros y cómo ocupaban nuestra dulce confusión. Cuchicheábamos de los señores con quienes dizque jugábamos a la casita. Las historias pasaban. Seguíamos jugando todos.

Existen dolores de piel que los recuerda la tierra. Está el terreno de la memoria en donde nace el futuro en signos que no comprendemos.

Y por fin llegó un momento. Me tocaba cruzar el océano con el corazón limpio. Pero para llegar a eso, era necesario cerrar los ojos. Pensé que el par de brazos que me esperaban me terminarían por recibir en un punto medio. Se aparecieron antes.  Me guiaron hasta una acera, escuchando a ese bar de lejos, yo queriendo escurrirme por la puerta de la casa de enfrente, sin llave y sin intención de tener miedo.

Así fue como regresaron. Así fue como me esperaron en un sueño. Nuestras casas ya no existían. Éramos ella y yo con las letras desarregladas, multi-irritadas de membrana. No podíamos hablarnos a la cara. Ella estaba estacionada en conversación, mientras que yo di con un árbol de calor y con ese juguete de plástico que no correspondía al desierto que estaba presenciando.

Pisar primero el desierto con el cabellito en trenzas y zapatos del 16. Pisar el desierto con puro poema después, en puro sueño, en sueño puro, porque todo lo demás conocido hasta ese momento, había sido de agua, salpicando las orillas de mi cuerpo, la felicidad completamente líquida.

Pero el desierto sigue. Parece que nunca se va. Lo he pisado en esta última etapa de descontrol. Me ha lacerado hasta el letargo. Nadie juega ya. Yo claramente no. El suelo parece estar muerto. Se siente como si de ninguna manera pudiese ser mío.

Pienso en lo que sería cerrar los ojos y escuchar el motor de un avión, las nubes adornando el cielo soleado sobre las olas en las cuales jugaríamos, azul. Existes en más de dos notas de mi alegre escuchar. Guardo ese único y preciado regalo en el bolsillo. Me guardo entera, entera, hasta nuevo aviso.

September 6, 2017

Metabooks.

Googling for gifs to post on Anime-Non-Anime, I came across one of Nona, the character in Death Parade who is in charge of the Arbiter system in the story. The gif was taken from the episode where she's lying down on a couch, skimming through a book titled Chavvot. The story of the deaf Chavvot is touched only briefly in the anime series, leaving the cover of the book to function as a leitmotif in the imagery of the final episodes, when Chiyuki's identity is finally revealed.

The artwork of this fictional book reminded me of the artwork of another fictional book, this second one part of Naoki Urasawa's Monster as Obluda, and as in the case of Chavvot, it's also used as a plot device to understand what really happened to the children tortured at Kinderheim 511.



While rewatching this clip for the millionth time (because I truly love it so), I came across a scene I had totally spaced out on while watching the anime series, one of another story titled The Man with the Big Eyes and The Man with the Big Mouth.

Bůh Míru is yet another story in Monster.



And so is Das Ruhenheim.

And I'm still left wondering if the person who designed the art for Chavvot is the same person who designed the art for all the books in Monster. Or if there are other manga & anime series that make use of fictional children's books in a similar fashion. Gotta check.