Las almas vecinas


Existe una antigua creencia, cuyos orígenes se pierden en los eones del tiempo, que dicta que un todo a nuestro alrededor está provisto de un alma. El cielo, cada nube, cada hoja de cada árbol, mantienen es su interior el espíritu que les gobierna y que, de alguna manera, está conectado con todos los espíritus del mundo.

Hay ocasiones en las que, sin darnos plena cuenta de ello, llegamos a intuir esa fuerza innominable.

Si el ser humano tiene en sí mismo algo de divino, entonces su impulso más poderoso y su cualidad más celestial es la de crear. En cada cosa que crea imbuye todo su ser -- de esta manera, cómo podemos negar la existencia del espíritu de las cosas.

Las almas vecinas es un breve y penetrante destello de ese espíritu. ¿Cuántos de nosotros no hemos convivido silenciosamente (o a veces o a viva voz) con aquellas reliquias familiares de rostros inconfundibles, tamaños nimios y personalidades nebulosas?

Ya sea a través del cristal de la vitrina o frente al espejo del tocador, esos acompañantes eternos se vuelven testigos inaccesibles de lo que sucede en cada casa, en cada familia, generación tras generación.

Pero si no cejamos el esfuerzo, nos negamos a su silencio engañoso, aprestamos el corazón y entornamos la mirada, descubrimos lo que cada silueta --ya sea de cerámica, madrea o metal-- guarda bajo su disfraz de objeto. Y nos daremos cuenta de lo que cada una tiene de peculiar, de diferente, de irrepetible.

Entonces, quizá, en un efímero estallido, se nos revele el secreto de su Alma que, a fin de cuentas, es el misterio que atesora la nuestra.

- Israel Morales,
Colectivo Daisuki





Born in 2010, in one of our livingrooms one night, a group of friends and I started the Daisuki Art Collective, which mainly focused on home-showcasing material we knew would never get into a gallery, a publishing house, or any indie art & craft bazaars in Mexico City.












Las almas vecinas was our first art show as a collective, and this was my contribution.
Thank you for taking the time to look.






puedo escuchar el río desde aquí. casi puedo rozar sus orillas con estos pies que me ven recorrer campo tras campo su cosecha marcial de siglos. hoy cumplo 18 años y sigo ocupando el mismo lugar en la foto familiar, pero por lo menos visto un cheongsam más bonito al de la vez pasada. madre luce acicalada y acartonada, como es costumbre. papá también. mi hermano mayor no está, por eso estoy yo aquí. siempre me he sentido afortunada, aunque la culpa por ello la cargo en el género. ming me hizo sentir eso justo cuando regresó de su viaje a londres y me platicó de todo lo que no es china. pronto también lo sabré. papá sabe que soy más como un ciclón y menos como mamá, que no busco significados en el cielo sino mi propio compás, mi propia voz libre en el camino del viento. pero papá dice que nada conoce mejor a mis raíces que mi interior, y que por más lejos que vuele, el hogar me regresará a su perfección, a su cobijo con todo lo que es necesario, preciso. ming me dice todo lo contrario, pero yo no quiero decir nada hasta estar segura de haber despertado en ese otro mundo que me espera a menos de una semana. ¡me muero de la emoción! el sol casi se guarda y el fotógrafo está listo para darnos el último recuerdo de mi infancia. el silencio preocupado de mis padres corre juguetón hacia mis labios y se acurruca seguro en mi sonrisa. ¡algo grande me espera, entonces! ¿lista? ¡lista! viendo directo a la cámara... espero no salir con los ojos cerrados.








¿cuáles son aquellos mensajes secretos de los que me hablabas? tanto ha sucedido desde nosotros que ni siquiera sé cómo buscarlos. las tardes regresan con sus paisajes grises, y te busco en los trazos de cada alfabeto que forjamos con tinta y piel. pero sólo hay silencio. silencio y un viento bruto que quiere arrancarme lo último de mis colores y arrastrarlos ola hasta tí, hasta el lugar donde seguramente te encuentras vigilante, queriendo resolver lo mismo, absolvernos pasado, olvidar.








siento en las venas
el fluir 
de la vida,
el ritmo ancestral 
de mi corazón 
viajero,
y sobre las montañas
trazo 
con un dedo
el espíritu luminoso
que unirá 
hoja con piedra, 
manos con tierra, 
sueños, 
certezas, 
cielo con mar...
escucha:
un nuevo canto
ha brotado desde 
adentro,
    escucha:
un nuevo canto
está a punto
de comenzar,
    para tí.








los poemas 
que tocaron
tu mirada
siguen aquí,
escribiéndose
serenos
en tu ansia
de milagro.

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